En una nueva escalada de la crisis de seguridad en el Sahel africano, el grupo JNIM “Nusrat al-Islam wal-Muslimin”, afiliado a Al Qaeda, anunció su responsabilidad por el secuestro de tres ciudadanos egipcios en el oeste de Malí, entre ellos un empresario acusado por la organización de colaborar con las autoridades de Bamako. El grupo exigió un rescate de cinco millones de dólares para liberarlos, calificando la operación como un “golpe contra los partidarios de la ocupación rusa”, en alusión a la cooperación entre Malí y el “Cuerpo de África” ruso.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto declaró que sigue de cerca la situación de los ciudadanos egipcios en Malí, e instó a la comunidad egipcia a actuar con precaución, cumplir las instrucciones de las autoridades locales y evitar viajar fuera de la capital, Bamako. Asimismo, confirmó la continuidad del contacto entre El Cairo y la embajada egipcia en Bamako para supervisar la situación y ofrecer apoyo, sin hacer referencia directa a los detalles del secuestro.